Siempre vienes

/ 12.3.10 /

Ruedo sobre la cama y, al sentir la caricia fría de los dedos de la noche, despierto con un estremecimiento helado que recorre toda mi columna vertebral. Mi primer impulso, al no notar el cálido peso de tu cuerpo, es buscarte, pero no alargo el brazo, no recorro las arrugadas sábanas con mi mano, sé dónde estás. He llegado a conocerte hasta tal punto que temo perderme a mí mismo si te pierdo a ti. Hasta tal punto que no concibo conocerme sin ti.

Abro los ojos, como si no pudiera esperar un instante más para verte, y parpadeo rápidamente un par de veces antes de enfocar la mirada en tu figura. Las ventanas están abiertas de par en par, dejando entrar el frío de una noche de invierno tan parecida y a la vez tan diferente a cualquier otra noche, y tu cuerpo se ve iluminado por la luz amarillenta de la farola de enfrente.

¿Sabe él cuánto te gusta sentir la fría brisa lamiendo tu cuerpo desnudo del mismo modo que lo hace tu amante?

Tu piel, erizada por el frío que se cuela en la estancia, me invita a calentarte contra mi pecho hasta hacerte entrar en calor. Me invita a estrecharte con el furioso deseo de colarme en tu interior y llegar allí donde nunca antes nadie ha llegado. Allí donde yo quiero llegar y quedarme.

Mis ojos recorren las conocidas curvas de tu cuerpo –que ya sé de memoria, pero que nunca dejan de maravillarme- y se detienen sobre el pequeño lunar que adorna la parte superior de tu nalga izquierda. Parece que, juguetón, se ha descolgando de las pecas que bañan tu espalda y no lo culpo, yo mismo me descuelgo por tu cuerpo del mismo modo.

¿Conoce él la vibración que recorre tu cuerpo cuando paso mis labios por los hoyuelos de tu espalda en dirección al lunar?

Pensar en tus hoyuelos atrae mi mirada hacia el que tienes en la mejilla, visible cuando estás seria e imposible de ignorar cuando sonríes… aunque hace demasiado tiempo que no sonríes del modo en el que solías hacerlo. «No tengo nada por lo que sonreír», me dices cuando te pregunto. ¿No tienes nada? ¡Nos tenemos a nosotros! ¡Tenemos estos instantes robados! ¿Que a quién? ¡Al destino! ¡Al tiempo! ¡A él! ¿Qué se yo? Sólo soy un maldito poeta que no posee palabras merecedoras de ti, un hombre que mendiga por cualquier cosa que estés dispuesta a darle.

El aleteo de tus largas pestañas oscuras sobre la curva del tentador pómulo me hace tambalear, a pesar de que estoy tendido en la cama, y agita mi pulso hasta que alcanza un palpitar frenético. Diriges la mirada hacia mí y me quedo sin aliento -como aquella primera vez en la que tus ojos café se cruzaron con los míos. Y tú lo sabes porque curvas los labios de un modo demasiado tentador y el brillo de tus ojos entre las pestañas es de puro conocimiento.

¿Te ha visto él así? ¿Te ha visto desnuda y con el alma expuesta?

Lo que me hace soportar esta situación es el hecho de que soy el único que te ve de ese modo, el único que verdaderamente te conoce… y, aún así, sé que sigue habiendo una parte de ti que no permites que nadie conozca.

Levantas la mano y te retiras un mechón oscuro del rostro, haciendo que las puntas de tu pelo corto rocen tu delicada, aunque fuerte, mandíbula. La banda dorada que rodea tu esbelto dedo parece atraer la luz y, por un momento, me ciega el brillo que desprende. Un horrible recordatorio de que en realidad no eres mía.

Cuando el anhelo se vuelve insoportablemente doloroso, cierro los ojos con fuerza, y mi pecho se expande en una inhalación profunda. Los abro cuando me creo recompuesto y mis labios modulan un «ven» que tú obedeces porque siempre lo haces.

Porque, al final, siempre vienes.


8 comentarios:

{ Pilar Cabero } on: 13 de marzo de 2010, 10:45 dijo...

¡¡¡Precioso!!!
Destila sensibilidad por todos los lados.
Besitos

{ Lhyn } on: 13 de marzo de 2010, 14:47 dijo...

¡Ay, Gracias, Pilar! Que tú me digas eso es todo un halago.

Besetes, guapísima!

{ Kyra Dark } on: 14 de marzo de 2010, 15:38 dijo...

Ay ññ, que bien que escribas, nena. Sabes cómo me gusta leer tus cosas. A ver si ahora te animas más a menudo.
Y qué bien lo haces. Qué bien lo captas!
Besazos

{ Kyra Dark } on: 21 de marzo de 2010, 22:11 dijo...

Tienes una cosita en mi blog ;)

{ Carmen Cano } on: 28 de marzo de 2010, 21:38 dijo...

Acabo de describir tu blog. He de decir que tu escritura destila sensibilidad pero también fuerza.
A partir de ahora te seguiré de cerca.

Un saludo, Carmen Cano

Anónimo on: 21 de abril de 2010, 19:05 dijo...

De los mejores relatos cortos que has escrito.

Me alegra ver que has retomado el blog (y la escritura).

Nunca dejes de escribir.

{ Plekito } on: 24 de agosto de 2010, 0:32 dijo...

Woooow!! Que hermoso relato... me has hecho suspirar!!!!
sigue escribiendo asi!!!
XD

{ Ayumi } on: 19 de mayo de 2011, 12:43 dijo...

qué bonito, me ha conmovido jeje. Pareces una poetisa profesional.

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